El dolor que sentimos está asociado a las concepciones y creencias que tengamos sobre él, y en consecuencia a las conductas poco beneficiosas, que presentan en muchas ocasiones las personas que lo tienen de forma persistente.

Estos factores influyen directamente en el mantenimiento del dolor y son los llamados factores psicosociales.

Los factores psicosociales son variables externas o internas capaces de modificar nuestra conducta y cambiar nuestra respuesta ante la presencia de dolor mantenido. Podemos agrupar los factores psicosociales que acabamos de nombrar en dos grupos, el primero hace referencia a los aspectos relacionados con el conocimiento y el segundo los aspectos emocionales.

Hoy hablaremos sobre los aspectos emocionales, más concretamente sobre el estrés. El cual podemos definir como un estado de tensión física y/o emocional causado por una situación de mucha exigencia. Cuándo el estrés es continuo influye directamente sobre el dolor.

En presencia de estrés continuo, nuestra conducta ante el dolor puede modificarse de manera negativa, con una tendencia a técnicas pasiva como el reposo absoluto y la excesiva medicación.

Desde la fisioterapia tenemos estrategias de afrontamiento activo para la mejora del dolor cuando está relacionado con el estrés.

El ejercicio forma parte fundamental del tratamiento, ya que, disminuye los niveles circulantes de adrenalina, la hormona del estrés, y aumenta los niveles de endorfinas. Las endorfinas contribuyen a bajar la tensión emocional y mejorar el estado anímico, generando bienestar físico, emocional y social.

Otras técnicas que nos ayudarán a controlar el estrés son las técnicas de relajación. Más concretamente la relajación muscular progresiva de Jacobson, que busca reducir el impacto físico del estrés y es una gran herramienta suprimir progresivamente todas las tensiones musculares.

Sara Morales Gómez

Fisioterapeuta

Nº colegiado: 11934