El dolor ha sido considerado un síntoma provocado por un daño en los tejidos, de tal manera que la sensación de dolor se ha simplificado a: si no hay daño, no hay dolor y de que si hay daño hay dolor; además se ha entendido que a mayor daño, mayor dolor y viceversa.
El entendimiento del dolor evoluciona con Melzack y Wall, que introducen el procesamiento del Sistema Nervioso Central en el dolor. Además, este descubrimiento da lugar a que hace unas pocas décadas se consideren los factores psicosociales como parte integral del procesamiento del dolor.
Desde este punto se continuó evolucionando en conocimientos, hasta llegar a la teoría de la neuromatriz, en la que se profundiza en el concepto del dolor y se establecen tres dimensiones:
1. Dimensión sensorial-discriminativa: identifica, evalúa, valora y modifica todos aquellos factores relacionados con la percepción sensorial del dolor: intensidad, localización, cualidad, facotres temporales y espaciales.
2. Dimensión motivacional-afectiva: comprende el aspecto emocional del dolor.
En esta dimensión encontramos: estados previos de ansiedad y depresión o la manera que tenemos de expresar nuestras emociones.
3. Dimensión cognitivo-evaluativa: analiza e interpreta el dolor en función de la sensación y lo que puede ocurrir. Un ejemplo pueden ser las creencias, los valores culturales o la propia experiencia de dolor.
Esto ha dado lugar a que la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor lo defina como: “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una daño tisular real o potencial”.

Sara Morales
Fisioterapeuta
Nº Col. 11934